Actualmente, el estado de Quintana Roo cuenta con 19 sitios arqueológicos abiertos al público, cada uno con características únicas y una esencia histórica incomparable.

A continuación, presentamos una guía profesional y turística de las principales zonas arqueológicas:
1. Tulum
La Zona Arqueológica de Tulum es uno de los enclaves mayas más emblemáticos de México y, sin duda, el sitio arqueológico costero más representativo de Quintana Roo. Su ubicación privilegiada ―sobre un acantilado con vista directa al Mar Caribe―, su notable estado de conservación y su profundo valor histórico la convierten en una visita obligada para quienes desean comprender la grandeza de la civilización maya.

En fuentes del siglo XVI, el asentamiento era conocido como Zamá, término maya que significa “mañana” o “amanecer”, probablemente en alusión a su orientación hacia el naciente y a los primeros rayos del sol que iluminan sus templos. El nombre actual, Tulum, es relativamente reciente y se traduce como “muralla”, en referencia directa a la imponente estructura defensiva que rodea el sitio.

Tulum fue un importante centro comercial y ceremonial, particularmente durante el periodo Posclásico tardío (siglos XIII–XV). Su muralla —que delimita el sitio por los lados norte, sur y oeste, mientras que el lado oriental mira al mar— contaba con cinco accesos y dos torres de vigilancia. Esta arquitectura defensiva lo convierte en uno de los pocos ejemplos documentados de ciudades amuralladas dentro del mundo maya.

2. Cobá
La Zona Arqueológica de Cobá, ubicada en el norte de Quintana Roo, es uno de los asentamientos mayas más extensos y fascinantes de la península de Yucatán. Rodeada por lagos naturales y envuelta por selva densa, esta antigua urbe destaca por su compleja red de caminos, su dominio regional durante el periodo Clásico y su impresionante arquitectura monumental.

El nombre “Cobá” proviene de inscripciones jeroglíficas halladas en estelas del sitio. Su significado más aceptado es “agua picada”, debido a la cercanía con múltiples lagunas que definieron la vida y la economía de la ciudad.

Uno de los rasgos más distintivos de Cobá es su sistema de sacbeob, o caminos blancos elevados de piedra.
Estos caminos conectaban los distintos grupos arquitectónicos internos y enlazaban Cobá con otras ciudades mayas. El más famoso es el Sacbé 1, de casi 100 km, que llega hasta Yaxuná, cerca de Chichén Itzá, constituyendo una de las calzadas prehispánicas más largas de Mesoamérica.

La ocupación más antigua registrada en Cobá data del 100 a.C., cuando existían pequeñas aldeas alrededor de los lagos.
Entre los años 300 y 600 d.C., la ciudad se consolidó como un centro de poder económico y político, controlando poblados cercanos mediante redes de comunicación avanzadas.
Durante los siglos 600 a 800 d.C., Cobá vivió su periodo de mayor esplendor, con intensa actividad constructiva y la erección de múltiples estelas con textos jeroglíficos que narran hechos de la élite gobernante.
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3. Muyil
La Zona Arqueológica de Muyil, también conocida como Chunyaxché, es uno de los asentamientos mayas más antiguos y enigmáticos de Quintana Roo. Ubicada a unos 20 km al sur de Tulum, se inserta en el corazón de la Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an, lo que la convierte no solo en un sitio arqueológico de gran relevancia histórica, sino también en un enclave privilegiado desde el punto de vista natural.

Muyil presenta una de las ocupaciones más prolongadas registradas en la región. Las primeras evidencias materiales datan del Preclásico tardío (300 – 50 a.C.), cuando mantenía vínculos importantes con asentamientos del norte de Belice y del sur de Quintana Roo.

Durante el Clásico temprano (250 – 600 d.C.), el sitio ya se había consolidado como una ciudad relevante, con la construcción de edificios monumentales de estilo Petén, entre ellos El Castillo y los basamentos del Grupo de la Entrada. Este estilo arquitectónico guarda relación directa con antiguas ciudades como Tikal, reflejando influencias culturales profundas entre regiones mayas distantes.

En el Clásico tardío, Muyil experimentó un crecimiento demográfico importante, orientando sus relaciones hacia el interior de la península de Yucatán y fortaleciendo su papel regional.

Más tarde, durante el Posclásico temprano (1000 – 1200 d.C.), mantuvo conexiones con centros hegemónicos como Chichén Itzá y posteriormente con Mayapán, integrándose en una red cultural y mercantil de amplio alcance.

Finalmente, en el Posclásico tardío (1200 – 1450 d.C.), Muyil alcanzó una notable importancia comercial gracias a su ubicación estratégica dentro de las rutas marítimas del Caribe maya, participando activamente en el intercambio regional de bienes como jade, obsidiana, miel, plumas y, sobre todo, sal, un recurso fundamental en la economía prehispánica.
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4. Chacchoben
La Zona Arqueológica de Chacchoben, ubicada al sur de Quintana Roo, es uno de los sitios mayas más importantes de la llamada Región de los Lagos. Rodeado por vegetación tropical y cercano a cuerpos de agua dulce, este asentamiento destaca por su antigüedad, su traza urbana monumental y su evidente conexión con las grandes tradiciones arquitectónicas del Petén.

El nombre “Chacchoben” no corresponde al original prehispánico del sitio —el cual se desconoce—, sino al del ejido donde se localiza. Su traducción más aceptada desde el maya es “Lugar del maíz colorado”.

Las primeras evidencias de ocupación se remontan al Preclásico tardío (aprox. 300 a.C.), cuando pequeños caseríos se establecieron alrededor de lagunas permanentes, aprovechando los recursos naturales de la región.

Durante los primeros años del Clásico temprano (250 d.C.), el asentamiento alcanzó una mayor complejidad al definirse la traza urbana que aún se observa. El núcleo arquitectónico ocupa alrededor de 70 hectáreas, con conjuntos cívicos, religiosos y administrativos.

5. Kohunlich
La Zona Arqueológica de Kohunlich, situada en el municipio de Othón P. Blanco al sur de Quintana Roo, es uno de los asentamientos mayas más emblemáticos del Caribe mexicano. Rodeada por selva baja tropical y ubicada a 65 km de Chetumal, esta antigua ciudad destaca por su arquitectura monumental, su larga ocupación y, especialmente, por el icónico Templo de los Mascarones, una obra maestra del arte ritual maya.

El nombre Kohunlich no es original de época prehispánica. Proviene de la adaptación del término inglés Cohoon Ridge (“colina de corozos”), utilizado por exploradores para referirse a la abundancia de palmas en la zona. Con el tiempo, los lugareños transformaron la pronunciación hasta que el arqueólogo Víctor Segovia la denominó “Kohunlich”, ajustándola a sonidos más compatibles con la fonética maya.

Aunque el sitio era conocido por pobladores locales, fue formalmente reportado en 1968 cuando Ignacio Ek Dzul denunció el saqueo del área, lo que llevó a su exploración inicial por el INAH en 1969 y a su protección oficial en 1972. A partir de la década de 1990, el arqueólogo Enrique Nalda impulsó las investigaciones que permitieron liberar gran parte de los complejos arquitectónicos actualmente visibles.

Kohunlich presenta una ocupación continua que abarca aproximadamente desde 500 a.C. hasta 1100 d.C., un lapso significativamente más prolongado que el de muchos otros sitios mayas de la región.
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6. Dzibanché – Kinichná
Ubicada en el corazón selvático del municipio de Othón P. Blanco, la Zona Arqueológica de Dzibanché – Kinichná constituye uno de los complejos mayas más imponentes y relevantes de la península de Yucatán. Este sitio, que alcanzó dimensiones monumentales, destaca por haber sido la primera capital de la dinastía Kaanu’l, una de las casas reales más poderosas del mundo maya, cuyo dominio marcó profundamente la historia política del periodo Clásico.

El nombre Dzibanché fue asignado por el arqueólogo Thomas Gann en 1927 y proviene del maya dzib (escritura) y che’ (madera), en referencia a los dinteles tallados que originalmente formaban parte del Templo del Edificio VI. El nombre original prehispánico se desconoce. Por su parte, Kinichná significa “Casa del Sol”, una denominación moderna que alude a su carácter ceremonial.

La ocupación de Dzibanché inicia en el Preclásico tardío (300 a.C.), cuando una pequeña comunidad agrícola se estableció junto a una gran aguada en el sector norte.

Durante el Clásico temprano (250–600 d.C.), el sitio se transforma en una ciudad monumental, momento en el que surge la dinastía Kaanu’l (serpiente), una de las casas reinantes más influyentes del área maya. Este linaje desplazó su capital originalmente a Dzibanché, donde se documentan los primeros registros jeroglíficos del glifo-emblema Kaan.

7. Oxtankah
La Zona Arqueológica de Oxtankah constituye uno de los asentamientos mayas más importantes del sur de Quintana Roo. Ubicada a solo 16 km al norte de Chetumal, esta ciudad floreció en un entorno estratégico entre lagunas, bahías y canales naturales que conectaban directamente con el Caribe. Considerada la ciudad maya más grande e influyente de la bahía de Chetumal, Oxtankah es un sitio ideal para comprender la profunda relación entre la civilización maya y los ecosistemas acuáticos que la rodeaban.

Los habitantes de Oxtankah fueron navegantes expertos, capaces de recorrer los canales interiores y aventurarse al mar abierto en canoas para comerciar con otras ciudades mayas y culturas costeras. La ubicación del sitio —entre lagos, cenotes, canales y mar— permitía un intercambio constante de productos como sal, miel, pescado, conchas, bienes rituales y objetos suntuarios.

Una parte significativa de su importancia radica en que Oxtankah poseía el puerto prehispánico más relevante de la bahía de Chetumal, según investigaciones recientes.

Las investigaciones recientes han permitido definir que el apogeo de Oxtankah ocurrió entre 250 y 600 d.C., durante el Clásico Temprano. Sus edificios fueron modificados varias veces, ampliando estructuras, agregando graderías y decorando fachadas con murales y símbolos modelados en estuco, reflejo de su ideología ritual y poder político.

Durante el Clásico Tardío y el Posclásico, la ciudad siguió habitada, aunque con menor densidad poblacional. En este periodo, el sitio funcionó más como un centro ceremonial o santuario, donde se realizaban ofrendas y rituales.

8. El Meco
La Zona Arqueológica de El Meco, ubicada en el kilómetro 2.7 de la carretera Puerto Juárez–Punta Sam —al norte de Cancún—, es uno de los asentamientos mayas más relevantes de la Costa Oriental de Quintana Roo. Su posición estratégica frente a Isla Mujeres, su arquitectura ceremonial bien conservada y su papel como punto clave en las rutas marítimas prehispánicas lo convierten en un sitio imprescindible para comprender la dinámica costera de la civilización maya.

El nombre original del sitio se desconoce. En fuentes antiguas del siglo XVI, el asentamiento pudo llamarse Belma, aunque no existe confirmación absoluta. El nombre actual, “El Meco”, proviene del apodo de un residente local del siglo XIX que vivía cerca del faro y cuidaba la zona.

Los trabajos arqueológicos indican que El Meco estuvo habitado desde el siglo III d.C., inicialmente como un pequeño asentamiento de pescadores. Tras un periodo de abandono, fue reocupado alrededor del siglo XI, coincidiendo con un aumento poblacional en la costa oriental vinculado al declive de ciudades del interior de la Península.

La ubicación de El Meco —frente a Isla Mujeres y junto a la bahía— favoreció su crecimiento como un centro comercial y posiblemente religioso durante el Posclásico tardío (1200–1500 d.C.). Su puerto servía como punto de conexión directa con la isla, un santuario importante en el mundo maya tardío.

Los mayas utilizaron este sitio como referencia en la navegación costera, ya que funcionaba tanto como marca visual para rutas marítimas como enlace con otros asentamientos costeros.

9. El Rey
La Zona Arqueológica de El Rey, situada en el kilómetro 18 del Bulevar Kukulcán, es el asentamiento prehispánico más importante dentro de la isla de Cancún. Este enclave maya, rodeado hoy por hoteles y playas turquesa, fue en su época un centro ceremonial y administrativo que jugó un papel clave dentro de la red comercial costera del Caribe maya.

El nombre original del sitio se desconoce. En 1909, los viajeros ingleses Channing Arnold y Frederick Frost encontraron una escultura antropomorfa que interpretaban como un personaje noble o un gobernante; de allí derivó el nombre moderno “El Rey”. La cabeza de esta escultura se conserva actualmente en el Museo Arqueológico de Cancún.

Las evidencias más antiguas señalan ocupación desde el Preclásico Tardío (300 a.C. – 100 d.C.), con grupos dedicados principalmente a la pesca y la recolección de moluscos.

Durante el Clásico temprano (250–600 d.C.), El Rey alcanzó su primer auge poblacional; sus habitantes se dedicaban a la pesca, la extracción de sal y su comercio hacia el interior de la península. Estos productos se utilizaban para tributo, intercambio y consumo local.

Entre 1200 y 1550 d.C., El Rey y el cercano San Miguelito formaban el núcleo de un próspero poblado maya, especializado en comercio marítimo y pesca. La arquitectura conservada en la actualidad pertenece principalmente a este periodo.

10. San Gervasio
La Zona Arqueológica de San Gervasio, ubicada en el extremo norte de la Isla de Cozumel, es uno de los sitios mayas más importantes del Caribe mexicano. No solo fue el centro político más relevante de la isla, sino también uno de los santuarios más emblemáticos dedicados a la diosa Ixchel, protectora de la fertilidad, la medicina, la partería y el tejido. Este carácter sagrado convirtió a San Gervasio en un destino de peregrinación obligatorio para las mujeres mayas del continente.

San Gervasio destaca por su importancia religiosa. El sitio estaba dedicado a Ixchel, deidad asociada a la luna, la fertilidad, la medicina y el tejido. Como parte de sus responsabilidades espirituales, todas las mujeres mayas debían peregrinar al santuario al menos una vez en su vida, lo que convirtió la isla de Cozumel en un importante destino ritual dentro del mundo maya.

Las investigaciones revelan que San Gervasio fue fundado cerca del año 300 d.C., convirtiéndose con el tiempo en la ciudad maya más importante de Cozumel. Durante el Clásico temprano (250–600 d.C.), el asentamiento experimentó un crecimiento acelerado, reforzando vínculos con otros sitios costeros del norte de Quintana Roo.

A partir del año 1000 d.C., impulsado por la influencia económica y política de Chichén Itzá, el sitio se expandió y consolidó como un centro urbano y ceremonial de alto nivel, alcanzando su mayor esplendor entre 1200 y 1450 d.C.. Fue entonces cuando se edificó la mayor parte de las estructuras actualmente visibles.

11. Xelhá
La Zona Arqueológica de Xelhá, ubicada 115 kilómetros al sur de Cancún y 16 kilómetros al norte de Tulum, es uno de los puertos mayas más antiguos e importantes de la costa oriental de Quintana Roo. Su nombre procede del maya xel («pedazo» o «entrada») y («agua»), interpretado como “entrada de agua”, una referencia directa a la gran caleta natural que caracterizó este sitio desde tiempos prehispánicos.

Hoy, este enclave arqueológico —no confundir con el parque ecoturístico Xel-Há— permite explorar una de las ciudades portuarias más influyentes del mundo maya, cuyo legado se extiende por más de un milenio.

Xelhá se desarrolló alrededor de una caleta de aguas tranquilas, ideal como refugio natural para embarcaciones mayas. Esta posición privilegiada permitió su integración en rutas comerciales marítimas que conectaban a Cobá, Tulum, Tankah y otros puertos del Caribe.

Durante este periodo Clásico Temprano (250–600 d.C.), Xelhá fue el mayor y más importante puerto de la región. Su arquitectura destacaba en la costa por sus palacios con pinturas murales y elementos influenciados por Teotihuacán, lo que evidencia la presencia cultural de esta metrópoli en el área maya.

Luego de un declive hacia el año 600, Xelhá volvió a florecer tras el 1200, adaptándose a un nuevo sistema socioeconómico basado en asentamientos costeros.

A la llegada de los españoles, Xelhá ya estaba casi abandonada debido a epidemias y desplazamientos forzados. Para 1550, el sitio estaba en ruinas.

12. Xcaret (sitio arqueológico)
Dentro del actual parque turístico, este sitio prehispánico fue un antiguo asentamiento costero de significativa vida ceremonial.

La Zona Arqueológica de Xcaret, conocida en la antigüedad como P’olé, fue uno de los puertos comerciales más importantes de la costa oriental del mundo maya. Ubicada al sur de Playa del Carmen y a 75 km de Cancún, este enclave se desarrolló alrededor de una caleta natural que facilitó la navegación, el comercio marítimo y la salida de peregrinaciones hacia la isla de Cozumel, donde se veneraba a la diosa Ixchel.

Aunque hoy comparte nombre con el conocido parque turístico, Xcaret conserva un conjunto arqueológico independiente, gestionado por el INAH y accesible mediante una taquilla propia.

P’olé deriva del término maya p’ol, vinculado a mercadería, trato y comercio, en clara referencia al papel económico del sitio. En tiempos prehispánicos y coloniales, P’olé fue punto clave para el intercambio regional y para el tránsito hacia Cozumel, especialmente en peregrinaciones religiosas lideradas por mujeres que rendían culto a Ixchel.

Con el tiempo, el nombre Xcaret (del maya “pequeña caleta”), comenzó a usarse para referirse a la belleza natural del sitio y su ubicación costera.

Las primeras evidencias de ocupación humana en Xcaret datan de los primeros tres siglos de nuestra era, bajo la forma de pequeñas aldeas de pescadores y agricultores. Sin embargo, fue entre 600 y 900 d.C. cuando comenzó un crecimiento notable, consolidándose más tarde entre 1000 y 1500 d.C. como un puerto marítimo de gran relevancia.

Durante el Posclásico Tardío (1250–1550 d.C.), Xcaret alcanzó su mayor esplendor, formando parte de una red comercial marítima que llegaba hasta Honduras. En este periodo se construyeron la mayoría de las estructuras visibles hoy, ligadas entre sí por muros residenciales y caminos.

13. Ichkabal
La Zona Arqueológica de Ichkabal, localizada en la selva del sur de Quintana Roo, abrió oficialmente sus puertas al público en enero de 2025, marcando un acontecimiento histórico para la arqueología mexicana. Considerada una de las ciudades más antiguas y enigmáticas de la región, Ichkabal promete convertirse en un eje central para comprender el desarrollo político, arquitectónico y ceremonial del mundo maya.

Su nombre deriva del maya “entre bajos”, una referencia a las depresiones y humedales naturales que rodean el sitio. Esta ciudad prehispánica, apenas registrada formalmente en 1996, había permanecido inaccesible durante décadas debido a su ubicación remota y al extenso trabajo arqueológico pendiente.

Ichkabal es uno de los asentamientos más grandes de la región, con estructuras que superan los 40 metros de altura, comparables a las grandes ciudades mayas del Petén en Guatemala. Su desarrollo estuvo estrechamente ligado al estilo arquitectónico Petén, caracterizado por pirámides masivas, conjuntos triádicos y complejos ceremoniales extensos.

Los estudios arqueológicos indican que el sitio tuvo una ocupación continua desde el Preclásico (300–400 a.C.) hasta cerca del 1500 d.C., lo que lo convierte en uno de los asentamientos con mayor longevidad del área maya. La mayoría de sus grandes estructuras, sin embargo, se edificaron entre 250 y 600 d.C., periodo que marcó su máximo esplendor.

Las dimensiones de Ichkabal, así como su estilo arquitectónico y el tamaño de sus complejos triádicos, han llevado a especialistas a considerar que pudo haber sido contemporánea —e incluso rival— de Calakmul y Tikal, dos de las principales capitales mayas de la época. Investigaciones recientes sugieren que Ichkabal jugó un papel crucial en el desarrollo de la arquitectura monumental del Petén, influyendo en la evolución política y religiosa de las ciudades actuales del sur de Quintana Roo.

Zonas Menos Conocidas pero Igual de Fascinantes


Además de los sitios principales, Quintana Roo cuenta con otros espacios arqueológicos bajo vigilancia del INAH que permiten una experiencia más íntima y menos concurrida:
  • Caracol
Ubicado en Cozumel, destaca por su estructura vinculada a la observación astronómica.

  • Chankanaab
En Cozumel, accesible mediante solicitud al INAH, rodeado de naturaleza y vestigios ceremoniales.

  • San Miguelito
La Zona Arqueológica de San Miguelito es uno de los sitios mayas más importantes de la costa norte de Quintana Roo, aunque también uno de los menos conocidos por el gran público. Se localiza dentro del Museo Maya de Cancún, en el kilómetro 16.5 del Bulevar Kukulcán, lo que la convierte en una experiencia única donde museo y ciudad prehispánica se integran de manera armónica.

Quintana Roo no es solo sinónimo de playas paradisíacas: es también un territorio profundamente marcado por la historia y la espiritualidad maya. Sus zonas arqueológicas representan auténticos tesoros culturales que combinan naturaleza, arquitectura antigua y experiencias únicas para visitantes nacionales e internacionales.